Hay preguntas a las que no le tengo una respuesta inmediata, quizá porque no he reparado en ellas y no he reflexionado con tiempo para tener a la mano una contestación oportuna.
Algunas amigas preocupadas por toda la crisis social que vive Venezuela, me han expresado sus inquietudes en torno a la familia, para nadie es un secreto que si la crisis golpea nuestro bolsillo también golpea el estómago, y sin barriguita llena no hay corazón contento, así que una de las interrogantes que me han hecho como si se tratara de cual consulta psicoterapéutica, pero funge mas bien de terapia de amigas, es: ¿Cómo no permitir que la crisis afecte mi matrimonio o la relación con nuestros hijos? ¡Mi madre! No lo había pensado, y no es porque sea una aislada social que no se relacione con su familia pero es que considero que hay que RESISTIR y reconocer que los problemas que padecemos las familias venezolanas tienen un responsable directo y externo que son los administradores de los recursos nuestros en lo público y que allí radica la principal causa de nuestros males sociales.
Maridos que señalen a sus mujeres por no conseguir suficiente comida, por tener un año o mas sin que le prepare cada viernes su plato favorito, por hacer maromas para conseguir descuentos en ropa, o que se endeude para poder satisfacer las necesidades suyas y de los hijos son maridos desconectados con la realidad del país.
Mujeres que culpen al marido por no conseguir trabajo, que les llamen flojos por no aceptar trabajos esclavizadores por sueldos miserables (Si, esa es la realidad del país que hace 16 años comenzó una "Revolución bonita" ah y "laboral" vaya que revolución), mujeres que no reconozcan su importancia en la función proveedora de la familia en época de austeridad son mujeres que solo ven novelas, y no reparan por un momento en leer noticias, reflexionar, estudiar la situación económica y social que vive el país.
Así que de ésto deduzco excusándome en mi poca o nula experiencia como sostén de familia que el ingrediente principal para resistir a la crisis en Venezuela es el AMOR, sazonado con LECTURA, marinado en COMUNICACIÓN, constantes conversaciones sobre nuestros sentimientos, nuestros sueños, nuestros planes personales y nuestros planes familiares, y en CÓMO ayudar al país. Otro ingrediente importante es la PACIENCIA, la CONSTANCIA, el SACRIFICIO, el AGRADECIMIENTO.
Recuerden amigas, que quien a Dios le es fiel en lo poco le será fiel en lo mucho y eso sin duda siempre tendrá su recompensa.
¿Una terapia diaria para combatir los estragos de la crisis? DIOS, conocimiento y amor de Dios. Comunicación constante. Él es el Pastor.
Otra terapia de calor, para sopesar problemas y salir adelante encontrando soluciones: ORGANIZACIÓN CIUDADANA. Trabajo colectivo, solidaridad, poner en práctica el trabajo en equipo para encontrar beneficios comunes.
¡Vamos que si se puede! ¡Venezuela se crece en las adversidades!



