El título de mi entrada lo dice todo, hablo en primera persona del plural porque es injusto salirse del paquete cuando las calamidades de ésta crisis económica la padecemos todos, entonces, pues sí, me ha tocado a mí, a mi familia, a mis vecinos, a mi comunidad, a mi pueblo, a mi región, a mi gran nación Venezuela.
¿Pelear por comida? A eso hemos llegado, he sido víctima junto a muchos venezolanos mas de la intolerancia, del resentimiento, del odio y del desprecio que se ha sembrado en los corazones de los venezolanos, y como buena india que soy me paro firme, regia y fuerte como un roble, sin amilanarme y siendo ejemplo de mesura y tolerancia, pero también de firmeza, convicción y coraje.
Sueño que en un futuro cercano podamos sonreírnos, conversar mientras hacemos mercado, mientras cada cual adquiere según su disposición económica y la oferta del mercado, donde se nos sea reconocido el derecho a la alimentación a todos los venezolanos por igual.
Soy como muchos hoy, en ésta Venezuela que duele un testigo de como se nos va el país de las manos por culpa del discurso violento, del irrespeto y la falta de valores.
Hay que ser bastante malagradecido cuando buscas pisotear a quien te tiende la mano, hay que ser bastante canalla para creer que el "pueblo" tiene poder para atacar a quienes piensen diferente.
Un país dividido es un país débil, un país sin educación va rumbo al desfiladero, un país sin respeto no progresa nunca, un país envidioso se nutre de los demonios, de los malos sentimientos y de la guerra.
Falsos e inmorales quienes en nombre de la esperanza de quienes queremos PROGRESO, PAZ, EDUCACIÓN Y TRABAJO cosechan el odio entre hermanos para llenarse los bolsillos de dinero jamás retribuido al noble pueblo de Venezuela que hoy se encuentra perdido, sin rumbo, creyendo de verdad que el enemigo vive al lado, duerme en la misma cama o fue parido de tus entrañas.
Dios te bendiga mi Venezuela, no dejo de soñar con verte grande y hermosa, como una nación justa y de oportunidades.

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