#ViviendoEnVenezuela
Hoy fue un día bonito dentro de lo que cabe, mi Tommy decidió no trabajar hoy y el día ha estado nublado, así que parecía un buen día para hacer un mercadito, salimos caminando, conversando y disfrutando de nuestra compañía, compramos algunas cositas, desayunamos unas empanaditas, todo eso me permitió soportar el caos del mercado, la gente en colas, mas colas, las empanadas ya no son iguales (antes eran de masa semidulce suavecita producto de la harina de trigo, con ese toque oriental que no olvido) algunas personas han optado por comprar y vender usado, repuestos, accesorios, piezas mecánicas, eléctricas, electrodomésticos, zapatos, ropa usada; fue como haber revivido algunas escenas de alguna película sobre las calles llena de pobres que se rebuscan comprando usado en la India, o sobre Cuba donde me comentaba Tom que ponen a andar los carros que llegaron de la URSS con motores de lavadora.
Quizá en otros países ésta modalidad de negocia ofrece una alternativa a través del reciclaje, se puede obtener repuestos a bajo costo, pero en nuestro país sin duda responde a la escasez de artículos y al alto costo, que algunos terminamos vendiendo todo lo que tenemos para suplir nuestras carencias económicas.
Tuve ganas de llorar, luego no podía cerrar la boca, estaba evidenciando todo lo que había leído y visto en películas, estamos viviendo lo inimaginable, Tom no dejaba de contarme mas, de señalarme aparaticos, estábamos curioseando, yo no me cansaba de detallar todo incluso los rostros de los vendedores: "hombres que trabajan".
Le dije a Tom: Son hombres que trabajan y él respondió, yo también trabajo. Jajajajajaja morí de risa.
Quise decir sin saber decirlo que son hombres en edad productiva, fuertes, con mucho potencial, jóvenes, que encontraron en vender cachivaches una manera de llevar algo de comer a casa.
Fue parte ésto de mi paseo hoy, luego nos dirigíamos a comprar algunas cosas a los dos supermercados mas cercanos, que estaban abarrotados de cola, no se que dijo mi cara, no se si pataleé, habíamos comprado un kilo de filete de sardina que nos tenían en las pesas así que Tomás me dijo: Vamos a buscar el péscado para ir a cocinar y vámonos, ya empiezas a sentirte mal.
Me salvó de seguir en aquella realidad, lo amo tanto. <3
Un amigo que nos acompañaba me dijo:
-¿También sufres cuando sales?
- Sí, me niego a acostumbrame ¿y tu también te deprimes?
- También, salí sólo porque en mi casa se ha ido dos veces la luz.
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